¿Te despiertas cansado aunque hayas dormido? ¿Comes por ansiedad o sientes que ya no disfrutas lo que antes te hacía feliz? En este episodio de Y tú, ¿qué onda?, la psicóloga y especialista en nutrición emocional Olga Barroso explica cómo identificar las señales silenciosas del agotamiento emocional, por qué el estrés termina afectando el cuerpo y qué hábitos pueden ayudarte a recuperar el equilibrio antes de llegar al límite. --------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- Feeling Exhausted All the Time? The Silent Signs You Should Never Ignore Why do so many people wake up exhausted even after sleeping? In this episode of Y tú, ¿qué onda?, psychologist and emotional nutrition specialist Olga Barroso explains the hidden signs of emotional burnout, how anxiety affects the body, why emotional eating happens, and practical strategies to regain balance before stress takes over.
El cansancio extremo no siempre se debe a la falta de sueño. Muchas veces es consecuencia del agotamiento emocional, la ansiedad, las expectativas imposibles y el ritmo acelerado de vida que terminan afectando la salud física y mental.
En este episodio de Y tú, ¿qué onda?, Sareli y Karina conversan con la psicóloga y especialista en nutrición emocional Olga Barroso sobre las señales que solemos ignorar cuando nuestro cuerpo comienza a pedir ayuda. Durante la charla explican cómo la alimentación emocional, el estrés constante, la procrastinación, la irritabilidad y la ansiedad pueden convertirse en síntomas de un desgaste mucho más profundo.
La especialista también aborda temas como la diferencia entre la expectativa y la realidad, la presión social por ser la mujer o el hombre "perfecto", el impacto de las redes sociales, los mecanismos de defensa, la importancia del mindfulness y ejercicios prácticos para comenzar a recuperar el bienestar emocional. Además, comparte consejos para identificar el origen de la ansiedad y romper hábitos que alimentan el agotamiento.
Si alguna vez has sentido que haces todo bien y aun así vives cansado, este episodio puede ayudarte a entender qué está pasando y cómo empezar a cambiarlo.
Timestamps:
00:00 Introducción y presentación de Olga Barroso
02:00 La alimentación emocional como primera señal de agotamiento
04:00 Culpa, azúcar y la cultura de premiarnos con comida
06:00 Cómo medir la ansiedad entre expectativas y realidad
08:00 La sobrecarga emocional y el estrés en las mujeres
10:00 Irritabilidad, emociones reprimidas y mecanismos de defensa
12:00 Procrastinación, televisión, celular y escapes emocionales
14:00 Ansiedad generalizada y el ejercicio del diario de pensamientos
16:00 La mujer ideal, las expectativas y aprender a vivir el presente
18:00 Organización, prioridades y cómo dejar de vivir en automático
20:00 La dieta emocional y los errores al buscar una alimentación saludable
22:00 Hábitos mentales, ansiedad y alimentación emocional
24:00 Reconfiguración cognitiva, mindfulness y consejos finales
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Emotional exhaustion often goes unnoticed until it begins affecting both mental and physical health. In this episode of Y tú, ¿qué onda?, host Sareli and co-host Karina welcome psychologist and emotional nutrition specialist Olga Barroso to discuss the silent warning signs of burnout, emotional eating, chronic stress, anxiety and unhealthy coping mechanisms.
The conversation explores how unrealistic expectations, constant pressure, procrastination, social media, emotional instability and daily habits contribute to long-term exhaustion. Olga also shares practical exercises, mindfulness techniques and nutritional strategies that can help people recognize the root causes of anxiety and begin building healthier emotional habits before reaching a breaking point.
A continuación se presenta la transcripción completa y literal del audio, organizada por los interlocutores principales e incluyendo marcas de tiempo aproximadas basadas en los cambios de tema y la estructura del episodio.
Interlocutores:
Hablante 2: ...miedo. Quién sabe qué me da ansiedad, pero todos los días vivo con una ansiedad y que se está normalizando. O sea, no vivir con ansiedad no es normal. Hablante 1: Mi idea de una mujer ideal y de mi realidad, pues como bien mencionas, esto que hay en medio. Hablante 3: Exacto. Yo deseaba tener este pues hacer esta actividad, por así decirlo, ¿no? Y ya la tienes, pero lo tienes todo en conjunto y no lo disfrutas, o sea, lo deseaste tanto y llega un punto en que tampoco lo disfrutas, ¿no? Hablante 2: ...en especial una figura pública necesita tener una dieta emocional.
Hablante 1: Sí. Basada en alimentos que nadie que en mi caso no. Si me chuto dos o tres pedazos de pastel, nadie me dice nada en mi casa, pero si no como es el típico de que te dicen, "Ay, pues tantito no te va a hacer daño." Hola, ¿qué tal? Bienvenidos a un episodio más de Y tú, ¿qué onda? Pongan muchísima atención, mujeres, hombres, de todo un poco porque les voy a preguntar, ¿están cansados? ¿Ustedes sienten que en la vida hay cansancio? Porque el tema del día de hoy está buenísimo. Y son esas señales de cansancio extremo que solemos ignorar, así como lo oyes. Hay muchísimas cosas que ni siquiera nosotros nos damos cuenta que estamos exhaustos, agotados y decimos, "Lo dejo para otro día y voy pateando el balón." Pues bueno, para eso tenemos una invitada el día de hoy que nos acompaña y quiero agradecer la presencia de la psicóloga Olga Barroso. Ella es especialista en nutrición emocional y justamente tendremos este tema de señales silenciosas de agotamiento emocional que solemos ignorar. Hola, ¿qué tal? Bienvenida.
Hablante 2: Hola, muchas gracias por permitirme estar aquí. Bueno, es un tema que ojalá mucha gente le llegue este mensaje porque no tienes idea el caos que crea dentro de un consultorio el no saber qué me está pasando, porque llegamos cuando ya el cansancio es extremo y está agotando nuestras fuerzas físicas y emocionales. Entonces, muchas gracias por invitarme y tenerme.
Hablante 3: Vamos a despejar muchísimas dudas porque yo creo que nos va a servir a nosotras también, ¿no? Bastante porque vivimos en esta etapa, en esta era del que todo queremos hacerlo rápido, del que la ansiedad, el estrés, de que todo queremos ser super mamá, super papá, en todo, en el trabajo y sobre todo cuando llegan signos que a veces nos pueden afectar obviamente a la salud, pues son los de agotamiento, sobre todo, ¿no? Y vienen derivados también algunas enfermedades que pueden poner en riesgo nuestra vida, sobre todo.
Hablante 1: Sí. Oye, y justamente vamos a desglosar todo porque la verdad es que hay mucho que comentar sobre este tema, pero quisiera que empezáramos porque nos dijeras esas señales que ignoramos para después irle dando forma y ya después veremos si son las mujeres o los hombres quienes ignoramos más, quiénes tenemos más carga, veremos todo ese punto. Pero empecemos por eso, ¿cuáles son esas señales? Porque además igual ni nos damos cuenta.
Hablante 2: Lo que pasa es que son muchas, o sea, son muchas y depende mucho de la personalidad de la persona. Entonces, voy a tratar de englobarlas. Primero vamos con las que tienen un impacto físico y la primera que te voy a decir es una que de repente no nos damos cuenta, pero inclusive disfrutamos y es la alimentación emocional. De repente salgo del trabajo, me siento cansada y no nada más del trabajo, ¿no? Porque como ahorita comentaban, pues vivimos en una época donde todo queremos rápido, donde queremos vivir un estilo de vida que de repente no nos es tan fácil alcanzar. Entonces nos exponemos a agotamiento laboral, cognitivo, emocional. ¿Entonces qué hacemos? Terminamos el día agotados, sin energía y se me antoja. En ese momento del antojo, ahí está entrando la alimentación emocional. Yo voy y busco alimentos altos en azúcar procesada para que me empiecen a dar ese punch.
Hablante 1: Exacto. El placer. Nuestro cerebro tiene o la premiación, ¿no? De que ay, pues es que me lo merezco, ¿no? Ya me siento tan cansado que de repente me voy a echarme mis 5000 calorías en un este, no sé, en un frappé, la comida rápida.
Hablante 2: Entonces, honestamente, es un mecanismo natural del cuerpo, pero lo estamos utilizando demasiado, o sea, no es como una puerta de escape. Ahorita estamos en un edificio, tenemos la entrada principal y la salida de emergencia. Entonces, esta alimentación emocional es una salida de emergencia, pero la estamos utilizando a diario. Entonces, llega el momento en el que llegamos a consulta y tengo 20 kg encima, tengo 30 kg encima y no sé por qué. Entonces ahí es, "ah, no, pues es que estoy agotada de bajar de peso". No, estás agotada y lo que te hizo subir de peso fue que diariamente estás viviendo en un ritmo con una angustia, con una ansiedad, estrés, entre otras cosas que te llevaron a necesitar alimentarte para suplir la energía que estás gastando emocionalmente para reponerte. O sea, nuestro cerebro siempre va a buscar un equilibrio, va a buscar una homeostasis, como le decimos, y es eso justamente lo que el azúcar viene a dar.
Hablante 1: Claro. Y Olga, además después de eso viene que también nos platicarás en términos psicológicos porque viene la gran culpa, porque en cuanto sentimos ese placer, pero ya estamos llenos, saciados y a lo mejor hasta aquí de lo que me comí, híjole, no me lo debí de haber comido.
Hablante 2: Lo que pasa es que entramos al círculo de la adicción al azúcar, que es un círculo mucho más difícil de romper que las adicciones inclusive, porque aparte socialmente pues me fui por un café o me fui a cenar con mis hijos, pero me fui por algo que no es saludable, sino que está elevando a una potencia el azúcar que yo necesito.
Hablante 1: Y además en muchos de los casos, sistémicamente, familiarmente eres apapachada con eso.
Hablante 2: Exactamente. O sea, socialmente, familiarmente, culturalmente los que somos latinos sabemos que...
Hablante 3: Vamos, cumpleaños, comida...
Hablante 2: Exactamente... un triunfo en el trabajo, comida y no sé qué más pasó, comida, graduaciones, todo involucra la comida. No hay una reunión familiar que algunos tenemos de recuerdo en donde no haya habido comida en la mesa. Llegabas a la casa de la abuela y te sentaba a comer.
Hablante 1: Por supuesto. Ahora, ¿qué es más frecuente ser criticada por no elegir comer el pastel? Digo, porque me ha sucedido. ¿Qué les ha pasado a ustedes? Siempre hay como una sensación que incomoda a los demás cuando tú dices, "No quiero."
Hablante 2: Claro, lo que pasa es que estás rechazando la cultura. Para muchas familias el lenguaje de amor es el alimento. Estás rechazando la rebanada de pastel, estás rechazando el esfuerzo que se hizo. "Oye, hice los frijoles puercos toda la tarde."
Hablante 3: La barbacoa bien buena y aprovechas, ¿no? Y volviendo esa parte de la cultura del yo puedo con todo, ¿no? De que muchas veces los latinos queremos ser el superhéroe y decir, "Yo puedo con todo, puedo con todas las cargas." Y llega un punto en que te sobrecargas y es cuando ya empiezas a tener ese problema del cansancio.
Hablante 2: Claro. Hay un autor, Don Colbert, que escribe un libro que se llama Emociones que matan. Él dice que la ansiedad o el estrés es medible por la diferencia entre la expectativa que tienes y la realidad que percibes. Esa diferencia es la cantidad de ansiedad que estás viviendo. Si yo quiero ser la mamá 4x4 o la mujer empresaria que todo lo puede, pero veo que en realidad no voy a poder, esa energía que gasto para intentar alcanzarlo es lo que genera el agotamiento. Cuestiónense: ¿qué expectativas están llenando? ¿La propia o la que puso mamá, la abuela o el entorno? Necesitamos reducir esto porque estamos viendo personas que ya se despiertan cansadas.
Hablante 2: Te despiertas y estás cansada, no aguantas el día aunque hagas todo "correcto". Tu cuerpo no rinde a la exigencia que le das; no hay equilibrio. Tu cuerpo empieza a somatizar: problemas de gastritis, colitis, falta de fuerza, dolor de cabeza. Incluso en jóvenes de 13 años.
Hablante 2: Problemas para concentrarte, memoria, procesos cognitivos pobres... todas son señales físicas. Tu cuerpo va a expresar lo que tu alma no puede decir. Si tienes un nudo en el estómago, ¿qué experiencia no estás procesando? Cuando tienes malestares que no salen en un estudio y el doctor solo te receta un ansiolítico o te manda al psicólogo, aguas, porque tu cuerpo te dice que lo estás sobrecargando.
Hablante 1: Esa es la parte física. Llegaremos al punto de las mujeres, Karina, que creo que tenemos esa sobrecarga emocional con la casa, el trabajo y el estereotipo de mujer 2026: fitness, que come bien, que está buenísima...
Hablante 3: Es que no se puede...
Hablante 1: Cumples con el marido, con los niños...
Hablante 3: Y la llama encendida.
Hablante 1: Exacto, y la llama encendida cuando no tienes ganas de nada. Pero emocionalmente, ¿qué sucede?
Hablante 2: Emocionalmente, las mujeres somos más emocionales por género. Y aquí viene lo chistoso: "es que estás toda hormonal". No, estoy estresada. Hay etapas hormonales que desequilibran, pero de repente todo te incomoda. Tu esposo hace algo pequeño y explotas: "vete al sillón". Te enojas con tu hijo, tu mamá, tu amiga. Hay una inestabilidad emocional y un error común es intentar controlar las emociones. Las emociones no se controlan; cuando intentas controlarlas, las reprimes. Se quedan ahí permanentemente. Una emoción dura químicamente 11 minutos, pero lo que no vives en ese tiempo lo puedes cargar por 7 u 8 años.
Hablante 2: Emocionalmente estamos agotadas. Entran los mecanismos de defensa, como un sistema inmune mental que dice: "Tú ya no puedes con esto, yo salgo a la defensiva". Empezamos con el "no tengo ganas de ir, pero tengo que ir" por las expectativas.
Hablante 1: Cumplir compromisos con todo el mundo.
Hablante 2: Sí, pero menos el tuyo. Empiezas a asistir a menos cosas, le das menos importancia y eres más irritable. Hay un cambio en tu estructura. El detalle para notarlo es comparar cómo respondes ahora y cómo lo hacías antes. Si reaccionas diferente de manera negativa, emocionalmente estás al borde.
Hablante 1: ¿Cómo darnos cuenta? No tenemos la capacidad de percibirlo, sobre todo en las primeras décadas. Una chica de 30 o 40 puede estar desbordada y ni cuenta darse.
Hablante 2: Siempre hay un cambio en tu entorno porque somos personas reactivas. Tus relaciones son lo primero que cambia. Empiezas a sentir que ya no eres la misma. Se manifiestan los mecanismos de defensa y el famoso procrastinar.
Hablante 2: Dejas para después cosas prioritarias. Cosas que antes te enriquecían, como el ejercicio o ver amigas, las dejas por algo que te aísla. Mi escape, por ejemplo, es la tele. Llego cansada y pongo una "comfort movie", la película que ya me sé de memoria.
Hablante 1: Ese es mi escape. Un día está bien, pero todos los días a todas horas...
Hablante 2: Foco rojo. Es igual que el alimento porque provoca placer.
Hablante 1: Una cosa es ser conscientes de los mecanismos de defensa, pero no podemos usarlos como salida diaria. ¿Cómo detectar si los usamos diario? El celular por horas, la televisión, comer todas las tardes, bebidas azucaradas.
Hablante 3: Doctora, el tema de las redes sociales y el escroleo. Es un vicio para compensar un mal día, pero pasas 3 o 4 horas y no cierras el día sanamente porque consumes chatarra.
Hablante 2: El cuerpo no solo se llena de energía con calorías, sino con experiencias. El agotamiento emocional lleva a la ansiedad generalizada, donde ya no sabes a qué le tienes miedo pero vives con ansiedad normalizada. No vivir con ansiedad no es lo normal.
Hablante 3: El ritmo diario, el tráfico, los niños... vives con esa ansia.
Hablante 2: Siempre quieres llegar a otro lugar. Les paso un ejercicio: tengan un diario de pensamientos. Antes de dormir, escriban todo lo que pasa por su cabeza, ideas, dibujos, lo que sea. Al plasmarlo sale de tu mente, lo puedes analizar y darte cuenta de cómo estás.
Hablante 3: Ir a la raíz en lugar de buscar la solución rápida como un té o gomitas de melatonina.
Hablante 2: Dentro del ejercicio, escribe cómo es tu mujer ideal: emocionalmente, físicamente, sus actividades. Luego compárate con ella y verás que estamos súper lejos.
Hablante 1: Ese ejercicio es brutal. Esa diferencia entre mi realidad y mi ideal es lo que me genera el gran dolor.
Hablante 2: Esa mujer ideal suele ser lo que la sociedad dicta. Pregúntate: si tu niña pequeña te viera hoy, ¿estaría orgullosa de ti? Los niños tienen mejores prioridades: jugar, perdonar, divertirse. Vive el día en el momento. De nada sirve preocuparte por el mañana mientras estás aquí.
Hablante 1: Estamos tan dispersas que no disfrutamos nada por estar pensando en el siguiente paso, con una prisa por comerte la vida.
Hablante 3: El darte esa pausa y respirar.
Hablante 1: ¿Qué hacer de origen? A las mujeres de 30 o 40 la vida les alcanza para ocho actividades y quieren hacer once. Sacrifican descanso, salud emocional y tiempo de calidad.
Hablante 2: Estamos viviendo en automático. De tus actividades del día, ¿cuál disfrutaste o hiciste consciente? Empieza con una. Disfrutar una actividad te permite elegir qué dejar de lado para dar tiempo a lo apremiante. Es necesaria la organización. ¿Hace cuánto dejaste de disfrutar tu vida?
Hablante 3: A veces tienes lo que tanto esperabas pero no lo disfrutas por la vida agitada.
Hablante 2: Ahí viene la frustración y la depresión profunda. Hazte esta pregunta: ¿en 5 años te arrepentirías de lo que hoy no hiciste? Si sí, empieza a hacerlo. Vete al futuro solo para actuar en el presente.
Hablante 1: Qué fuerte. Yo acabo de cumplir 50 y la década de los 40 fue mejor que la de los 30. Tuve menos presión y menos expectativas de cumplir. Me fui priorizando.
Hablante 2: ¿Disfrutaste? Esa es la clave. El agotamiento diario es por lo que dejamos de hacer y de disfrutar.
Hablante 1: Nuestra mente nos da latigazos para estar más delgadas o fitness. ¿Hay momentos donde es mejor hacer una pausa en esa autoexigencia nutricional?
Hablante 2: Es cuestión de perspectiva. Si buscas comer sano para verte bien, no es el camino correcto. Si es para tener energía, sí. Podemos caer en ortorexia (obsesión por comer sano con conductas extremas). Una figura pública necesita una dieta emocional basada en alimentos que no provoquen ansiedad.
Hablante 2: Por ejemplo, a alguien con depresión le quito lácteos de noche porque son difíciles de procesar y "dan para abajo". Para alguien ansioso, carbohidratos sanos en la mañana para evitar la ansiedad de la tarde.
Hablante 1: Qué interesante.
Hablante 2: El agotamiento viene de la repetición de hábitos mentales. Si mi mente dice que ante la ansiedad debo comer una dona, ese es el hábito a romper. A veces el origen es un olor que nos recuerda a la abuela y nos daba tranquilidad.
Hablante 1: En mi caso son los chocolates. Llego cansada y traca-traca-traca.
Hablante 2: El problema nunca es el alimento. El cerebro se satisface por la calidad de nutrientes, no por la cantidad en el estómago. Un tip para la ansiedad: derrite barra de cacao pura, ponla en moldes de hielo con nueces y arándanos, y congélalo. Lo helado baja la temperatura corporal (que la ansiedad eleva) y los frutos secos ocupan al cerebro sensorialmente.
Hablante 1: ¿Esa sustitución quita la ansiedad de origen?
Hablante 2: Tienes que ver el origen. Si es cansancio cognitivo tras ver muchos pacientes, ya le diste título. Si no hubo pacientes pero tienes el antojo, el contexto es distinto y hay que averiguar qué pasa. La alimentación emocional es una herramienta de paz, pero no la solución definitiva.
Hablante 2: En consulta trabajamos la reconfiguración cognitiva. Buscamos la creencia que te tiene agotada (ej. "tengo que ser la mejor") y la cambiamos por una funcional. Cambiamos la culpa (que te entierra) por responsabilidad (que te hace tomar acción). Dejar de vivir en automático para que la vida tome sentido.
Hablante 1: ¿Dónde te encontramos?
Hablante 2: En Instagram como nutrimocional.cln.
Hablante 3: ¿Un último hack o "bonus track"?
Hablante 2: Disfruta el momento. Sé consciente. Es el mindfulness. Si tienes que contar las masticadas de tu comida para saber que sabe diferente, hazlo. La vida sabe diferente cuando la procesas en el momento.
Hablante 1: Con eso nos vamos, a disfrutar el día a día y con la tarea de la lista de la mujer perfecta.
Hablante 1: Gracias a la psicóloga Olga Barroso por acompañarnos.
Hablante 3: Sígannos en redes y plataformas. Comenten qué temas quieren escuchar en Y tú, ¿qué onda? Hasta la próxima.
[Fin de la transcripción]